Entrenamiento EEM: cómo se construye el poder de los músculo

Entrenamiento EEM: cómo se construye el poder de los músculo

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El entrenamiento EEM, también conocido como EMS por sus siglas en inglés, es uno de los métodos fitness que más furor ha causados en los últimos años, así que no está de más prestarle un poco de atención para descubrir sus secretos y comprender lo que tiene que ofrecer.

Para empezar, hay que señalar que este método se basa en una forma pasiva de entender el deporte y que por sí mismo no resultará efectivo, por lo que siempre debe acompañarse de las tradicionales sesiones de entrenamiento para disfrutar de todo su potencial. Ahora bien, ¿en qué consiste el entrenamiento EEM? Su idea es muy sencilla: cualquier músculo del cuerpo puede contraerse de forma voluntaria mediante los impulsos eléctricos que se generan en el sistema nervioso, por lo que también pueden estimularse de forma exterior si se repiten las mismas corrientes que el propio cuerpo genera para producir diversas contracciones musculares.

33778108_sAsí, el entrenamiento EEM debe llevarse a cabo con chalecos o pantalones especiales que incorporen una serie de electrodos distribuidos por las zonas que van a ser entrenadas en cada momento. Estos electrodos se encargan de enviar señales eléctricas directamente a los músculos que se desean entrenar. Dependiendo de la intensidad de la señal eléctrica, algo que puede controlarse y que puede ir desde 1 Hz hasta 120 Hz, variará la forma en la que los músculos se entrenan con este sistema. Por ejemplo, las escalas más bajas de intensidad, las que van hasta los 10 Hz, pueden usarse como remedio para prevenir roturas musculares y como forma de relajación. Por el contrario, las sesiones que incluyan estimulaciones que pasen de los 90 Hz conseguirán mejorar la fuerza y la explosividad de los músculos a entrenar. Las sesiones se de entrenamiento EEM se llevan a cabo de forma progresiva para hacer que el cuerpo del deportista se adapte a esas contracciones de una forma completamente natural, por lo que no debe abusarse de su uso desde el primer momento.

Lo más aconsejable en lo que se refiere a la frecuencia es emplear los chalecos de electrodos u otros accesorios similares unas dos veces por semana. Eso sí, siempre debe coincidir su uso con el de los días en los que más carga va a tener el entrenamiento para aprovechar al máximo las virtudes de un sistema que puede hacer que el progreso sea mucho más rápido y efectivo.